Programación, literatura y otras artes menores

La Lista Negra de Cuba

Publicado por caente en Julio 30, 2007

Una obra de arte, simple, efectiva, brutal.

No existe UNA lista negra, nosotros somos la lista negra, cada trabajador posee un Expediente Laboral, en el cual se escriben sus andanzas, y sus tropiezos. Ningún centro de trabajo te aceptará sin este Expediente, nunca podrás poner las manos en el Expediente, pues pasa de Director de Recursos Humanos a Director de Recursos Humanos. Tu vida depende de esos papeles, y tu no tienes acceso a ellos, ergo: tu vida depende de lo que “alguien” escriba en tu Expediente. No tengo referencias, pero supongo que es posible destruir la vida de alguien por el capricho de una mala persona.

 

Obviamente este mecanismo no se pensó para joder a las personas, espero, sino para controlarlas, y me da la impresión que su creador(quien sea) puede estar orgulloso de su efectividad, cada trabajador de Cuba piensa diez veces lo que va a decir, pues el ser expulsado de un centro de trabajo(y las razones de la expulsión) quedará reflejado en el Expediente y por tanto todos tus futuros empleadores lo sabrán.

Estamos acostumbrados a ver en las películas de Holywood como el héroe o la heroína abandona a un malvado empleador y este se ocupa que no lo(la) contraten en ninguna empresa del ramo, pues en Cuba esto es innecesario, basta con escribir que “el compañero está en contra de los principios de la revolución…” y ya. Tu vida ha sido destruida para siempre. No solo no encontrarás trabajo en tu ramo, sino en ningún ramo, claro siempre están los empleos dignos y honrados, como cortar el césped, pero siempre ilegalmente, pues si te registras en la ONAT también verán tu malvado Expediente(esto último no me consta). Y claro siempre puedes dedicarte a robar y eso…

Si eres un dibujante, como el que hizo los dibujos sobre la familia real en la revista “Jueves”, y hubieras hecho algo parecido con nuestra “casa real”, pues en tu Expediente Laboral hubiera quedado reflejado que eres un disidente(al menos) y en ningún otro lugar ibas a poder trabajar de nuevo.

También es cierto que esta “política” pudiera ser beneficiosa en un país ideal, no politizado, donde las faltas de un trabajador sí serían las de robar, u otro delito grave, no obstante repito, un país ideal, donde a nadie se le ocurriría mentir en el Expediente ni disfrazar verdades, donde todos quieren lo mejor para el prójimo y todos están contentos con su trabajo, o al menos lo aceptan alegremente. Un mundo de felicidad… ¿de donde me suena ese sueño…?

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