General

Empatía

Dónde dónde dónde dónde. Estas teclas dónde dónde dónde. Estas palabras. Sin música. Con la ingenua onomatopeya de la percusión en las palabras. Teclas teclas teclas. Percusión literaria. Palabras aleatorias. Ojos que me miran. Siempre. Ojos que aprendo a ignorar. A veces.

Dónde dónde dónde dónde. Ojos infinitos. No me miren! Desafío la  ignorancia. Me evade la ignorancia. Demasiadas cabezas en la mía, en estas teclas. No me miren. Debo escapar a las profundidades; donde papeles marchitos escurren poemas improbables.

La superficie se hunde con mis pasos. Todos me miran mientras tropiezo y caigo. Mis manos se hunden en el terciopelo del asfalto. Miles de ojos. Pendientes de mis tropiezos. Avanzo, de rodillas. Me arrastro. Intento llegar a la entrada del túnel. Todos parados a mi alrededor, soy su Circo. Otro paso. Todo el planeta pendiente de mis pasos. TODOS. Nadie ríe. A nadie le importa. Me ignoran atentamente.

Ride the ligthning

No se si alguna vez te conté, probablemente no; pero ese disco de Metallica que conseguimos en el yard sale, el *unico* disco de rock entre múltiples álbumes de jazz. Fue el primer disco de rock que disfruté, o mas bien, con el que comencé a disfrutar ese tipo de música. Aun recuerdo el momento, sentado en el portal del Bahía, descubriendo, con los ojos cerrados, el ansiado placer de “entender” los agrestes arpegios de “For whom the bell tolls”.

El disco incluso tiene una dimensión extra. Años antes un vecino murió en un accidente. Nunca lo conocí, yo era muy niño y el iba a la universidad. Cuando su hermano menor descubrió que yo oía Metallica — supongo que para él todo disco de Metallica era el mismo. Me regaló la libreta de canciones de su hermano, donde estaban, entre otras, todas las letras del “Ride the lightning”.

Atesoré por un tiempo esa libreta, insistí en atribuirle un valor simbólico o sentimental, que realmente nunca tuvo. Pero sirvió para alimentar mis fantasías de iniciado. Eventualmente la libreta se disolvió en los cientos de papeles que seguí produciendo mientras perseguía mi otra fantasía, la de escritor. Hasta que eventualmente no existió mas, excepto en mis recuerdos.

Y ahora, más de una década después, adquiero el disco en una calle de Brooklyn, donde alguien de deshizo de los recuerdos de otra persona. Quizás ese único disco, tan diferente de los demás, fue atesorado de manera análoga a como yo intenté atesorar aquella libreta. O no, pero que importa.

Arte, paz, desenfreno.

Entonces. Comodín y puntuación. De regreso a los malabares y al alcohol. Ahora en inglés, sin que nadie se entere. Al igual que hace quince años, sigo sin tener nada que decir, salvo delirios químicos. Aún recuerdo aquella tarde de perfecta literatura. Música aplastante, tugurio sudoroso. Luces mortecinas e intermitentes. Tumulto anónimo y extraño. Una libreta, reformulada a partir de hojas sueltas, recuperadas de libretas mal usadas. Una pluma estilográfica, con una mala punta. Todo resumido en varios tragos de mal ron.

Recuerdo mi mano afiebrada escribiendo por mi. Llevando a cabo una aventura alfabética absolutamente irrelevante, de proporciones épicas.

Eso es literatura, eso fue arte. Absolutamente efímero. Y es aquello lo que pretendo recuperar.

Tengo otra libreta. Comprada en un Office Depot de San Francisco. Prometo la nueva promesa en un cuartucho en New York, sin ron, con cerveza.

Voy a buscar una pizza, quizás encuentre fantasía.

. . .

No encontré fantasía, pero entretuve pensamientos e ideas descabelladas, he olvidado la mayor parte. También he confundido palabras en los párrafos anteriores, parece que ser torpe con la pluma prefiguró torpeza en el teclado.

Este texto muere. Le he otorgado ojos anónimos, que me juzgan.

Reescribo algunas oraciones, tenían poco sentido. Hablé del alcohol, no tengo marihuana. Mencioné a Tom Waits, evocado como entendedor de estos viajes

Ahora vivo en USA, mis pretensiones artísticas son cínicas. Antes eran de magia y alineamiento. Extraño aquellos días. Quizás eso es la juventud, adolecer de cinismo. — a veces quisiera un traductor de español.

He releído parcialmente lo anterior. Se que es un disparate, y se que, si prometo no releer y publicar, mentiré.

Voy a releer, voy a refinar palabras y metáforas. Hay metáforas porque cada palabra que logramos emancipar de nuestra mente es una imagen aproximada de alguna idea sin terminar.